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miércoles, 30 de septiembre de 2015

Al borde de la imperfección

    ¿Cuántas veces hacemos realmente lo que queremos por simple y sincera auto complacencia? De las muchas veces que dibujamos una sonrisa en nuestra cara, ¿cuántas son porque tenemos una imperiosa acumulación de felicidad?

    ¿Cuándo somos realmente nosotros mismos, sin atender a protocolos, conductas, consejos,..., en definitiva, normas dictadas por alguien que no tiene derecho ninguno a ejercer ese mandato sobre nadie?

    Dejemos a un lado la sencillez y la perfección de fingir, y compliquémosnos la vida siendo fieles a uno mismo, imperfecto como uno mismo.

viernes, 24 de abril de 2015

Autoencuentro

   Cómo hecho de menos esas noches pintadas con miles de estrellas, en las que salía a campo abierto y me tumbaba a contemplar la inmensidad del firmamento nocturno, a hablar con los antiguos dioses sobre los nuevos tiempos, a inhalar el suave y fresco aroma de las flores y la hierba que cubren el suelo que me impide caer más allá, a jugar con esos traviesos duendes que gastan bromas sin parar, a jugar a sentirme pequeño en un mundo de gigantes,...

   Esos momentos íntimos en que permitía a mi alma trascender mi cuerpo para que se sintiese libre completamente y no atendiera a normas y razones, y se confesase con pleno derecho, y pudiese liberar esa carga que con el paso de los días yo le castigaba sin atender a compasión.

   Esos momentos de autoencuentro conmigo mismo en que todo lo malo se lo llevaba una estrella fugaz a su paso, apenas perceptible, pero tremendamente eficaz, porque dejaba tras de sí un estado de gracia cuya fuerza me tomaba por los hombros, me levantaba de ese suelo cubierto por la hierba y las flores, y me daba impulso para retomar el camino. Mi camino.

   Cómo añoro esas confesiones nocturnas...


miércoles, 8 de abril de 2015

Tu mirada me hace grande

   Maldita Nerea ya lo predijo hace unos cuantos años, entre sus acordes se colaron esos sentimientos a modo de una letra tan terrenal como acertada. Si cada uno de nosotros nos parásemos unos segundos y nos preguntásemos, ¿de quién es esa mirada que me hace grande?, ¿qué responderíamos? Apuesto a que las respuestas incluirían afirmaciones tales como:

- La mirada de mi novio/a
- La mirada de mi hijo/a
- La mirada de mi madre/padre
- La mirada de mi amigo/a
- ...

   Estamos siendo observados constantemente en nuestro día a día, casi nunca somos conscientes de las miradas que conocidos y extraños nos dedican, desinteresadas, amables, indagadoras, envidiosas, cariñosas, ...

   Y la magia, para bien o para mal, se produce en ese momento en que alzamos nuestra vista y coincide en tiempo y espacio con la de otra persona, se establece un nexo comunicativo en el que el tiempo y el espacio viajan unidos junto con una enorme cantidad de sentimientos a través de la mirada.

   Sin duda alguna, me quedo con esa magia buena, con la gente buena que tiene el don de producir esa magia en mí, de hacerme grande.

Con tu mirada, día y noche, a lo ancho y largo del espacio que nos une.

lunes, 2 de marzo de 2015

Alma Soplada

Es emocionante poder sentir que el alma se ensancha en ocasiones hasta límites que uno todavía no había descubierto. Derruir el muro y liberar ese espacio que permanecía oculto, como ese concienzudo minero que, sin pretenderlo, descubrió las maravillas que albergaba la Cueva del Soplao. Creedme que así me siento yo, fascinado por la grandeza de las maravillas que han aflorado en mi 'alma soplada'.

A todas y cada una de ellas, les rindo tributo poniéndome a sus pies por haberme bendecido con su presencia, por poner luz a cada amanecer, por hacerme grande en los momentos de flaqueza, por el calor de los encuentros.

No os quepa duda de que ya os guardo en un rinconcito bien adentro de mi corazón, donde nada ni nadie os podrá hacer daño nunca, donde sin duda sois muy queridas, y donde seréis eternas.


miércoles, 26 de noviembre de 2014

Agua de Vida

      En cada nuevo rincón que descubro en mis idas y venidas, siempre aparece ella. No importa lo recóndito del lugar ni lo inaccesible, ella siempre está ahí. Si elevo mi vista al cielo, o si la hundo en lo profundo de la tierra, si cierro los ojos, si doy media vuelta,..., me atrapa en su belleza y pureza, en su simplicidad, en su fuerza ancestral.

      Estoy deseando perderme para volver a encontrarme con ella y maravillarme en sus mil formas de sorprenderme. 

      Con el agua... Con la vida...


sábado, 13 de septiembre de 2014

De Beethoven a Bach

      Siempre me había sido bastante indiferente todo lo referente a la música clásica. Cierto es que, como la gran mayoría, siempre he tarareado alguna de las piezas más conocidas, pero como algo automático, no realmente porque me hayan gustado. Reconozco que hasta le he visto más bien poco sentido a este tipo de música.

      Cuán equivocado estaba.

      Un buen día, así como por arte de magia, mi mente se abrió y se rindió ante este estilo musical, las notas comenzaron a hablarme y a desvelarme los secretos que guardaban desde hace siglos, mi mente comprendía, y mi corazón sentía. Desde entonces he mantenido varias conversaciones con Beethoven, Bach o Verdi, entre otros.

      Ellos han sido capaces de liberar ese rinconcito de mi mente encerrado bajo llave. Una llave que tenía forma de clave de sol, cuyas notas me rodeaban como si de amantes de tratasen.

      Gracias a ellos, a los que crecieron humildes para mantenerse eternamente grandes, fui capaz de encontrar el hilo conductor a un proyecto que desde pequeño siempre ha rondado por mi mente, y que en un día espero no muy lejano, termine viendo la luz en este mundo rodeado de luces y sombras.


jueves, 14 de agosto de 2014

Agosto de calor...

            Siete de la mañana. El despertador suena puntual a su hora, no me da ni un minuto de tregua. Ni tan siquiera para poder saborear las últimas imágenes de ese sueño que ha invadido mi subconsciente durante toda la noche. Se desvanece sin más dando paso a la realidad, a la rutina, la de prepararme un café cargado con medio sobre de azúcar, la de calzarme las zapatillas de deporte cubiertas de polvo, la de la espera que aguarda con quietud por centésimo día.

            Cargo mi reproductor MP3 con esa lista de reproducción que comienza sonando con las notas que se escapan del violín de David Garrett, y que después continúa con esa voz rota de Bryan Adams, para poco a poco ir cediendo el protagonismo a canciones más cañeras dignas de una clase de spinning.

            Gafas de sol, ropa cómoda. Hoy ha amanecido algo más fresquito el día, el leve viento que se levanta ayuda a comenzar la caminata con un poco más de entusiasmo. Ya habrá tiempo para el calor a lo largo del día. 

            Dejo atrás los caminos de alquitrán para adentrarme en los de tierra, tal y como años atrás hacían nuestros padres, nuestros abuelos, y los abuelos de nuestros abuelos. Caminos que van de la mano de pequeños riachuelos, que se cobijan en la sombra que nos regalan los árboles, que a su vez nos regalan eternos cantos de pajarillos que anidan en sus ramas, o que simplemente han parado para tomar aire y continuar su viaje por el cielo.

            El camino se bifurca en dos. El de la izquierda es el que toma la gente que va adelantada a mis pasos. ¿Por qué no igualmente con el de la derecha? Yo no quiero ser como toda la gente. Saciaré mi curiosidad. Se cumple ya casi una hora de caminata, alrededor de 6 km caminados, y la lista de reproducción va apurando sus últimas canciones que vuelven a ser más calmadas. A mí todavía me quedan fuerzas para posponer el punto de media vuelta a casa.

            "A medianoche en el acantilado, yo llego tarde, tú estás esperando ya frente a las olas imaginando, cómo sería dar el salto...". Amaral siempre tan acertada. Llego a un pequeño rinconcito en el que surge un pequeño lago cuyas aguas son movidas por una pequeña noria hidráulica, y cierro los ojos y mi mente viaja hasta la playa de Riazor y vuelvo a sentir ese viento del mar que nubla la mente y la vista.

            No puedo evitar sentarme unos minutos, sacar un cigarrillo, y fumarlo como un poseso. Agosto se está haciendo más largo de la cuenta, y el calor no ayuda.

            Septiembre vendrá con tormenta, siempre lo hace.


lunes, 2 de diciembre de 2013

¡Oh capitán, mi capitán!

            Solo he tenido tres amores verdaderos en cuanto a personajes de cine se refiere: John Keating (ese profesor nuevo de literatura que llega a la prestigiosa academia estadounidense Welton, interpretado por un magnífico Robin Williams en El Club de los Poetas Muertos), Christy Brown (poeta, pintor y escritor irlandés con parálisis cerebral, a quien da vida Daniel Day-Lewis en Mi Pie Izquierdo), y por supuesto, la mejor y más incansable hada madrina de los últimos años, mi adorada Amélie (una joven camarera que decida cambiar su vida el mismo día que descubre que Lady Di ha fallecido, recreada con una magia especial por una insuperable Audrey Tautou).

            Son esos personajes que entremezclan a partes iguales realidad y ficción los que han conseguido activar algo dentro de mí por arte de alguna magia extraña, haciendo que camine junto a ellos para ser partícipe de sus miedos, sus logros, sus resignaciones, sus pensamientos, sus particulares formas de cabalgar la vida; esa que a diario nos pone a prueba de maneras a veces inimaginables e incomprensibles.

            Cada día al levantarme lo hago sintiéndome parte como John Keating, parte como Christy Brown, y parte como Amélie. Es como ese bizcocho al que añades unas raspaduras de limón, un espolvoreado de cacao, y un toque de canela... ¡delicioso!

            Hay a quien por la noche le reconforta dedicar unas oraciones a un dios en particular (sea cual sea ese dios). Yo, con permiso de John Keating, despido cada día con estas palabras:


“El día de hoy no se volverá a repetir. Vive intensamente cada instante, lo que no significa alocadamente; sino mimando cada situación, escuchando a cada compañero, intentando realizar cada sueño positivo, buscando el éxito del otro; y examinándote de la asignatura fundamental: el Amor. Para que un día no lamentes haber malgastado egoístamente tu capacidad de amar y dar vida”.

jueves, 3 de octubre de 2013

Menos es más

            Estamos acostumbrados a una actividad más que frenética en nuestra rutina diaria. Suena el despertador, odiamos a quien lo inventó, refunfuñamos resignados, caminamos como si fuésemos zombies hasta el cuarto de baño, nos quedamos mirándonos fijamente en el espejo en plan "qué horror". Cambiamos ese horror por un "es lo que hay". Preparamos un café rápido que nos inyectamos directamente en vena, porque no hay tiempo para saborearlo porque ya llegamos tarde al trabajo.

            Llegas a la oficina. ¿Cuál va a ser hoy la mala noticia? Porque siempre la hay. Revisamos correo, Facebook, Twitter, El Tiempo (si, el tiempo, aunque hayamos venido por la calle caminando a pleno sol, miramos la web del tiempo). ¡Ostras! ¡Si es la hora de desayunar! Another cup of café con leche in cafetería más próxima. Risas, preguntas, deseos. Volvemos al trabajo. Volvemos a revisar el correo. Y Facebook, Twitter,...

            Me voy a ahorrar contar el desarrollo de la tarde, para ello, volver a leer el párrafo anterior, pues no difiere demasiado.

            Salimos de trabajar. Salimos tirando millas para hacer recados antes de que cierren las tiendas, todo esto sprintando por aceras llenas de carritos de bebés, de señoras que, de chonis que...

            Y cuando llegamos a casa, nos damos una ducha, preparamos la cena (algo básico, y rápido), y cenamos, se nos ha acabado el día.

            ¿Qué nos queda después de todo eso? A mi personalmente, me quedan ganas de cagarme en todo. Por eso adoro tanto esos sábados o domingos de sofá-cama, cama-sofá, café con leche in Plaza Mayor, etc. Porque son en esos momentos en que menos tengo que hacer, cuando más me realizo como persona.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Baile de máscaras

Es una definición más que acertada para "la vida". Es algo que siempre se ha dicho, y es una de las cosas en las que mas de acuerdo estoy. Todos tenemos un papel en este mundo, y mientras hay quienes eligen escribirlo por sí mismos, otros se conforman con que sean quienes les rodean quienes dirijan el rumbo de su historia.

Bien se puede comparar la vida con un gran baile de Carnaval en el que todos bailamos con todos al ritmo de melodías que en ocasiones suenan más acertadas que otras, cruzamos sonrisas y miradas cordiales que a veces están envenenadas por sentimientos de envidia, rencor, pena, pero así es la vida. Nunca paramos de entrecruzar danzas que para bien o para mal hacen que la noche suceda al día y viceversa.


lunes, 18 de febrero de 2013

La puerta a los infiernos

Siento que a cada grano que se deposita en la parte de abajo del reloj, se va apretando más el nudo que rodea mi garganta, me aleja un centímetro más del cielo para acercarme más al infierno. Veo dos guardianes custodiando la puerta que da acceso al mismo, de aspecto sereno y seguro, como asegurándome que no tengo nada que temer, que ya todo está hecho. Da igual que mire para otro lado, los granos de arena siguen cayendo, van cubriendo mis pies y me cuesta mucho moverme. Los guardianes me siguen diciendo que no me preocupe, pronto todo habrá terminado. La arena sobrepasa ya mi cintura. Extraño ataúd de arena y sal para albergar el momento presente. Los guardianes extienden sus brazos, la arena cubre ya todo mi cuerpo, y con un golpe certero los guardianes rompen mi ataúd para hacerme libre... para descender a los infiernos... para enterrar el presente.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Jesús vs Judas

            Y en esto que se termina el año en apenas tres días, hay quien gusta de acompañarse de un té con un toque de canela, un poco de incienso llenando la habitación de aparente calma, y Enya recordando que el invierno no ha hecho más que comenzar; todo ello para hacer balance de lo bueno y lo no tan bueno que ha acontecido a lo largo del año que en breve hechará el cierre por defunción.

            Es indudable que han habido innumerables sucesos buenos durante este año, al igual que es innegable que las cosas malas nos han venido dando ostias por todas partes (si, hablo de política, y si, también hablo de todo aquello que no es política). Conocer el resultado de dicho balance sería una buena manera de establecer el punto de arranque para el año que el calendario está a punto de parir.

            Pero, yo no quiero saberlo. No me apetece sumar las cosas malas, al fin y al cabo ya han pasado y lo de viajar atrás en el tiempo sólo es válido para Michael J. Fox. Y las cosas buenas las he ido disfrutando al máximo conforme han ido teniendo lugar. No quiero presenciar una pelea en la que Jesús y Judas midan sus fuerzas, si se quieren zurrar allá ellos, a mí me da bastante igual.

            Aunque debo reconocer que esto de que Jesús tenga amistad con el 'jefazo' le da ventaja para darle de ostias (nunca mejor dicho) a aquel que para hacer el mal lo único que supo hacer fue señalar con el dedo.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Alegría

            De repente abres los ojos, y te encuentras oteando un horizonte que hasta el momento era totalmente desconocido, tan lleno de todo y tan vacío de nada, donde los sueños son sueños y la realidad es solo un aperitivo de lo que está por venir. Das media vuelta, y a tu lado aparece esa sonrisa inocente que perdiste en la niñez, que lo único que intenta decirte es seas feliz y estés alegre, porque nunca se deja de ser niño, aunque se vaya madurando o seas el protagonista de ciertos fracasos, pero ese espíritu lleno de energía que todo lo puede, que te dice que eres capaz de eso que acabas de proponerte y mucho más, que inventa reinos a la medida de nuestras fantasías, esa alegría de sentirnos vivos y dueños y señores del mundo, eso es lo que no debe faltarnos. Porque nacemos niños, crecemos a adultos, y una vez que tenemos aprendida la vida, volvemos a ser niños porque de allí es de donde nunca debimos salir.
 
            Esa inocente alegría, esa es la que hace de mí la persona que soy.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

El punto de no retorno

            Se formuló como uno de los principios que rigen la ciencia: acción - reacción. Todo lo que hacemos en algún momento de nuestra vida tiene su repercusión en el futuro, ese que con tanto anhelo idealizamos antes de que llegue.
 
            Así, por ese principio, nos embaucamos en aventuras y desventuras que nos llenan de recocijo, de apatía, de inconformismo, de ilusión. Emociones que nos recorren las venas y ponen en marcha todo el entramado que conforma nuestro mundo interior y que muchas veces nos empeñamos en no mostrar porque, a día de hoy, es de las pocas cosas que se pueden guardar en la intimidad personal de cada uno
 
            Nos aferramos con tanta fuerza a esos impulsos de vida que raras veces sabemos ver más allá y descubrir lo que el mundo nos tiene preparado. Pero a veces, y solo a veces, nos vemos invadidos por circunstancias que nos desbordan y nos sobrepasan, y esas de las que somos tan poco conscientes, son las que hacen de la vida un camino que nunca dejaremos de explorar y sufrir (para bien o para mal).